Tesla está bajo presión en Canadá, esta vez no por vehículos o tecnología, sino por política. El sindicato canadiense CAPE, que representa a más de 27,000 empleados federales, exige un retiro inmediato de los fondos de pensiones públicos de las acciones de Tesla. La acusación: el CEO Elon Musk pone en peligro, a través de sus actividades políticas en EE.UU., los pilares fundamentales de los servicios públicos, incluso más allá de las fronteras nacionales.

Por qué CAPE se moviliza contra Tesla

La crítica se dirige particularmente al papel de Elon Musk en el Departamento de Eficiencia Gubernamental de EE.UU. (Department of Government Efficiency, DOGE), un organismo político que, según CAPE, apunta a recortes masivos en el servicio público. Musk ha participado significativamente en la reducción de programas esenciales y empleos en el servicio estatal de EE.UU.

Para CAPE, esto no es solo un problema americano: el sindicato advierte sobre una adopción de este modelo en Canadá, con consecuencias potencialmente devastadoras para servicios públicos como el seguro de desempleo o la atención médica.

¿Inversiones en Tesla desde fondos de pensiones públicos?

El foco está en el Public Sector Pension Investment Board (PSPIB), uno de los fondos de pensiones más grandes de Canadá. Según datos del 31 de diciembre de 2024, este poseía alrededor de 690,000 acciones de Tesla por un valor de 278 millones de CAD.

Pero desde entonces, el precio de las acciones ha caído más de un 36%, en parte debido a conflictos comerciales mundiales y la cercanía política de Musk con la administración Trump. Para CAPE, esto es una doble razón para actuar:

  • Riesgo económico debido a la caída de precios

  • Inaceptabilidad ética, ya que el dinero de los empleados públicos apoya a una empresa con una "postura antiestatal"

“Beneficio sobre servicios públicos” – CAPE no quiere aceptarlo

El presidente de CAPE, Nathan Prier, deja claro:

“Es preocupante que los fondos de pensiones de los funcionarios canadienses financien empresas cuyos propietarios se oponen públicamente a los programas y empleados estatales.”

Además de la desinversión, el sindicato exige:

  • Mayores inversiones en programas públicos centrales

  • Menor dependencia de costosos consultores externos

  • Conversión de espacios de oficina vacíos en viviendas mediante modelos de teletrabajo más flexibles

El mensaje: Tesla se beneficia de estructuras políticas que debilitan sistemáticamente al estado, y eso es incompatible con los valores fundamentales del servicio público.

¿Qué significa esto para Tesla?

Si la demanda de CAPE se implementa, sería no solo una señal financiera, sino también un fuerte afrenta política contra Elon Musk. En tiempos de creciente crítica a la influencia económica de grandes empresas tecnológicas, el tema de la “Responsabilidad Corporativa” es cada vez más relevante para los inversores.

Aunque la inversión canadiense es pequeña en comparación con el valor total de Tesla, la presión simbólica podría inspirar a imitadores en otros países, especialmente en Europa, donde se aplican estándares éticos similares en los fondos de pensiones.

Conclusión
El enfrentamiento entre Tesla y el sindicato canadiense CAPE muestra cuán estrechamente están entrelazados la economía, la política y la responsabilidad social en la actualidad. Para CAPE está claro: quien socava los servicios públicos no debe ser apoyado con fondos públicos. Si el PSPIB cede a la demanda, sigue siendo incierto, pero la presión política está aumentando.